¿Por qué fracasan los megaproyectos de casinos?

¿Por qué fracasan los megaproyectos de casinos?

Publicado el 23/02/16 - por Óscar F. Civieta

El Reino Don Quijote, Gran Scala y Eurovegas son grandes proyectos de ocio que finalmente no vieron la luz en España. Por su parte, Barcelona World mantiene un hilo de esperanza, cada vez más frágil. ¿Por qué?

No existe una razón concreta, sino múltiples motivos. Cada megacomplejo de juego que ha intentado ver la luz en España ha tenido unas características dispares. Pero también es meridianamente claro que entre los proyectos de El Reino Don Quijote, Gran Scala, Eurovegas y Barcelona World existe un patrón definitorio.

Para empezar, hagamos un repaso de lo que fueron Reino Don Quijote, Gran Scala y Eurovegas y de lo que, todavía hoy, es Barcelona World.

El proyecto El Reino Don Quijote en Ciudad Real

La primera parada de este viaje nos lleva hasta Ciudad Real. El proyecto Reino Don Quijote se presentó en 2005 con ingentes cifras. El Reino Don Quijote iba a ser un casino de 10.000 metros cuadrados, un hotel de lujo, un teatro para 3.000 espectadores, un megaspa, campos de golf, 7.000 viviendas, 7.000 puestos de trabajo directos y 11.000 indirectos. Contaban con la ayuda económica de un gigante del juego, el grupo Caesars, que gestionaría el casino bajo su marca Harrah’s. Sería Las Vegas de Ciudad Real.

Pasó el tiempo, las negociaciones se estancaron, las fechas no se cumplían hasta que toda la ilusión y las buenas palabras se fueron desvaneciendo. Y de lo anterior se llegó a esto:

El segundo inversor, Caja Castilla La Mancha, fue intervenido por el Banco de España en 2009. El principal accionista, Gedeco Avantis, también entró en concurso en marzo 2010. Caesars anunciaba, en noviembre de 2011, que había perdido 27,1 millones de dólares en este proyecto. Finalmente, el 1 de diciembre de 2011 la junta de accionistas solicitó el concurso de acreedores. Adiós, Reino Don Quijote.

El proyecto El Reino Don Quijote estuvo siempre unido al de otro fiasco, el Aeropuerto Don Quijote. Este megacomplejo que parecía exánime desde 2011, cogió algo de aire en enero de 2015. Con una deuda acumulada de 200 millones de euros salió del concurso de acreedores. Sergio Álvarez, presidente del Consejo de Accionistas, declaraba entonces a La Tribuna de Ciudad Real que su objetivo era captar inversores, buscar financiación y “sacar el proyecto adelante”.

El proyecto Gran Scala entre Zaragoza y Huesca

En diciembre de 2007 el Gobierno de Aragón presentó el proyecto Gran Scala. La empresa promotora era International Leisure Development (ILD) y prometía 32 casinos, siete parques temáticos, hoteles para 25.000 huéspedes, 250 tiendas, 26.000 empleos directos y casi 65.00 indirectos. En total, una inversión de 17.000 millones de euros.

El lugar elegido a esarrollar el proyecto Gran Escala era el desierto de los Monegros, situado entre Zaragoza y Huesca. Para emplazar este megaproyecto precisaban 4.000 hectáreas de suelo.

Por lo que se compraron parcelas a particulares. A los propietarios les dieron entre un 4% y un 10% del valor total del terreno como anticipo con la condición de recuperar el terreno  en febrero de 2012 si no se había pagado el resto.

Y eso fue lo que pasó. ILD nunca pagó el resto y Gran Scala se quedó en un sueño.

El proyecto Eurovegas en Madrid

Fue en 2010 cuando Las Vegas Sands, la empresa del multimillonario Sheldon Adelson, comenzó a interesarse por abrir un macrocomplejo en Europa. Madrid o Barcelona se ofrecieron a Sheldon Adelson. Adelson dijo que España era el país con más opciones para albergar su edén del juego. Habló de una inversión de 18.000 millones de euros, 250.000 puestos de trabajos directos e indirectos, 12 hoteles, restaurantes con capacidad para 50.000 personas, varios campos de golf, seis casinos y un gran auditorio.

Dos años después de su nacimiento, en 2012, se confirmó que el lugar escogido por Adelson era la capital de España, Madrid. Se barajaron tres opciones: Paracuellos del Jarama, Valdecarros y Alcorcón, que, finalmente, fue la elegida.

Todo parecía ir sobre ruedas, pero comenzaron a aparecer los retrasos, cambios en las cifras iniciales, las peticiones de cambios de leyes. Así hasta que, en 2013, después de la dimisión de Esperanza Aguirre, el proyecto se vino abajo. Las pretensiones de Adelson fueron creciendo y el Gobierno español decidió poner fin. Bye,  Eurovegas.

El proyecto Barcelona World en Barcelona

La historia de Barcelona World comienza cuando Adelson eligió Madrid el 8 de septiembre de 2012. Ese día la Ciudad Condal perdió la carrera por albergar Eurovegas y decidió apostar por un proyecto propio. Tenían al inversor, Enrique Bañuelos, accionista mayoritario de Veremonte; y, por supuesto, había cifras 4.740 millones de euros de inversión y 20.000 puestos de trabajo.

En 2013 se comenzaría a construir el proyecto Barcelona World y en 2016 ya estaría funcionando. A mediados de 2013, el inversor Bañuelos dio nuevos números. Veremonte aportaría el 50 % del presupuesto inicial de 766 millones de euros y el resto correspondería a tres grandes inversores: Melco Grown Entertainment, Melia Hotels y Value Retail.

Llego el momento de llevar la propuesta al Parlament. Pasó el primer filtro, aunque no sin dificultades. Los meses se sucedían y se precisaba la aprobación final del arco parlamentario. ICV-EUiA y las CUP estaban absolutamente en contra. Artur Mas necesitaba convencer a ERC, PSC y PPC. El 29 de marzo de 2014 llegó el acuerdo. Artur Mas y Pere Navarro (PSC) lo oficializaron. Ahora parecía que sí.

Sin embargo, el proyecto se estancó de nuevo: falta de dinero, negativas de algunos de los inversores y protestas de otras formaciones políticas.Todo pareció desvanecerse. Pasaban los meses y la gente se olvidó.

 A principios de 2016 el nombre del proyecto Barcelona World está volviendo a aparecer. El panorama político ha cambiado en Cataluña. La independencia ha unido al frente de la Generalitat a partidos antagónicos ideológicamente hablando como Junts pel Sí, ERC y la CUP. El pasado 9 de febrero, la portavoz del Ejecutivo catalán, Neus Munté, afirmó que Barcelona World estaba plenamente vigente.

Solo un día después, el presidente de Cataluña, Carlos Puigdemont, apostó por una consulta ciudadana que, en principio, a la CUP le parece bien. Lo hizo después de recibir a los portavoces de Hard Rock que, por lo visto, estarían dispuestos a invertir 2.500 millones de euros.

Hoy en día Barcelona World sigue siendo una incógnita.

EVOLUCIÓN DE LOS PROCESOS DE LOS MEGACOMPLEJOS

Vamos a listar los patrones comunes de estos cuatro megacomplejos  que pueden darnos una pista de por qué todos acaban fracasando. Los elementos comunes a los megaproyectos El Reino Don Quijote, Gran Scala, Eurovegas y Barcelona Word tienen que ver con su desarrollo:

 

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¿QUIÉN ESTÁ A FAVOR DE LOS MEGAPROYECTOS?

Los dirigentes políticos han sido en todos los casos los principales valedores y sus principales razones son estas:

  •        Creación de empleo: Es el argumento base sobre el que se asientan las personas favorables a la construcción de los megacomplejos.

  •        Inversión: Las cifras que se ha manejado son tremendas.

  •        Revitalizar una zona: Si unimos la creación de empleo a la inversión, obtenemos el argumento final: Dar vida a un determinado lugar.

¿QUIÉN ESTÁ EN CONTRA DE LOS MEGAPROYECTOS?

Los principales grupos contrarios a la realización de los megaproyectos han sido los partidos de izquierdas, las asociaciones ecologistas y las organizaciones contra la ludopatía. Y los argumentos son estos:

  •        Impacto ambiental: Es un modelo contrario al desarrollo sostenible.

  •        Especialización económica basada en el juego.

  •        Impulso de valores negativos.

  •        Surgimiento de entornos marginales: droga, mafias y prostitución.

  •        Puestos de trabajo de baja calidad.

  •        Cambios en las leyes: Más de un proyecto ha tendio que cambiar alguna ley para plegarse a los intereses del inversor. El Gobierno de Aragón, por ejemplo, aprobó la Ley de Centros de Ocio de Alta Capacidad. Para Eurovegas era necesario cambiar la Ley Antitabaco y, en el caso de Barcelona Word, se ha aprobado una rebaja fiscal.