Historia de la Ruleta
La ruleta es un juego francés de casino; el nombre significa literalmente "pequeña rueda". Es uno de los juegos más clásicos que podrás encontrar en un casino, y su historia se remonta al siglo XVIII. Nadie sabe con exactitud cómo se inventó, pero probablemente fue el resultado de una mezcla de juegos de rueda ingleses -Roly-Poly y As de Corazones- y unos pocos juegos de mesa italianos. Entre Inglaterra e Italia descubrimos a Francia, nación que entonces ya poseía un juego de mesa llamado "Roulette" o Ruleta, y es allí donde se producirá la fusión.
La Ruleta No Puede Ser Canadiense, ¿O Sí?
La novela francesa de 1796, "La Roulette, on le Jour", describe una rueda de ruleta en París, lo que nos permite saber con seguridad que el juego ya se practicaba, en su forma actual, a fines del siglo XVIII. Pero por extraño que parezca, se han encontrado referencias incluso más antiguas del otro lado del charco. En 1758, el Québec francés publicó un decreto que prohibía cuatro juegos distintos: dados, hoca, faro y ruleta. Si tenemos ese dato en cuenta, resulta probable que el juego se practicara en Europa antes de 1750. O tal vez los canadienses inventaron la ruleta, y si así fuera, mucho me temo que deberíamos reescribir la historia.
El Cero Da Ganancias
Cuando mencioné que la ruleta se jugaba en su forma actual a fines del siglo XVIII no estaba siendo totalmente fiel a la verdad. En 1842, los franceses Francois y Louis Blanc revolucionaron la ruleta, al menos para los dueños de los casinos. Decidieron añadir un "0" a la rueda, y de pronto, la casa tenía la ventaja. Cuando el juego cruzó el Atlántico (¿por segunda vez?) "00" también fue añadido para otorgarle a la casa una ventaja aun mayor.
El Juego del Diablo
La leyenda cuenta que Francois Blanc, responsable también de haber abierto el primer casino en Monte Carlo, estaba en contacto con Belcebú en persona mientras diseñaba la ruleta en su versión moderna. ¿Por qué? Pues bien, suma los números de una rueda de ruleta, del 1 al 36, y obtendrás 666, el número de la bestia. ¿Prueba suficiente?