En México piden que las licencias de los casinos duren dos décadas

En México piden que las licencias de los casinos duren dos décadas

Publicado el 27/11/14 - por Óscar F. Civieta

El Gobierno mexicano está cerca de aprobar una nueva Ley de Juegos. Los operadores solicitan que los permisos duren 20 años para atraer inversiones extranjeras.

 

La nueva Ley de Juegos y Sorteos de México está a punto de ver la luz. Pocas veces una regulación había sido tan necesaria. El dislate en el que se ha convertido el sector del juego en el país azteca, por culpa de la manida corrupción, constreñía al Gobierno a dar este paso. Los operadores reciben con satisfacción la normativa aunque, antes de su aprobación definitiva, solicitan una serie de cambios. Entre ellos, que las licencias para operar casinos tengan una vigencia de 20 años, prorrogable por otros diez.

La petición parte, concretamente, desde la Asociación de Permisionarios y Proveedores de Juegos y Sorteos, A. C., (APPJSAC). Su presidente, Alfonso Pérez Lizaur, fue el encargado de elevar esta sugerencia con el objetivo de que sea tratada en el Congreso de los Diputados, donde la ley es objeto de estudio.

El texto que está siendo debatido en estos momentos plantea una vigencia de las licencias de diez años, con la opción de renovación por un periodo idéntico. Para Lizaur es muy poco tiempo y hará perder interés al empresario. Se refiere, sobre todo, a los posibles inversores extranjeros.

Se tardan dos años en poner en marcha un negocio; solo ocho anualidades más para recuperar lo invertido es un plazo demasiado escaso, afirmó Lizaur. Si lo que queremos, subrayó, “es atraer inversionistas grandes, tipo Las Vegas, debemos ampliar los plazos; si queremos changarros, nos quedamos con cortos plazos y vamos a tener una industria changarrera”.

Las mismas normas para los minicasinos

No es la única petición que hacen desde la APPJSAC, también se refieren a los conocidos como minicasinos. El articulado actual tiene una disposición en la que se permite que una empresa pueda gestionar un salón de juegos con 30 máquinas tragaperras, lo que se consideraría un minicasino. En este caso no se aplicarían las mismas medidas fiscales, ni se le pediría igual cantidad de requisitos para abrir el local.

Lizaur señaló que están de acuerdo con que se permitan estos salones de juego, pero que, “aunque sea de una máquina o mil, cumplan idénticos requisitos”.

La actual Ley de Juegos de México es de 1947

El título lo dice todo. Una ley que tiene 67 años es obvio que está obsoleta y precisa de una renovación completa y urgente. Así lo entiende también el presidente de la APPJSAC, que asegura que es “aplaudible” desde el punto de vista de la certidumbre legal. En años anteriores, sobre todo durante el gobierno de Felipe Calderón, apuntó Lizaur, se corrompió el órgano regulador. Por ello, la creación de esta nueva ley le parece “sensacional”.

La solicitud realizada por los operadores tiene su lógica y, probablemente, sea analizada en profundidad. El problema es que en un país como México, en el que gran parte de la corruptela unida al juego sobrevino, precisamente, por la proliferación de casinos con licencias ilegales, este tipo de propuestas deben tratarse con cierta precaución.

Tienen que estar muy seguros los diputados de que estas firmas ilícitas que rubricaban una ingente cantidad de permisos han dejado de existir. Deben sentirse absolutamente convencidos de que sus propios compañeros de bancada, diputados todos, ya no tienen influyentes amigos entre la patronal del juego. Porque fue la lamentable connivencia de las altas estancias gubernamentales con los empresarios del entretenimiento, la razón principal que llevó a México a la situación crítica que vive el sector en la actualidad.