El control y la regulación del juego cambian de manos en Nicaragua

El control y la regulación del juego cambian de manos en Nicaragua

Publicado el 21/11/14 - por Óscar F. Civieta

El Gobierno prepara un cambio legislativo que traspasará el control del juego del Instituto Nicaragüense de Turismo al Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

 

El juego crece a velocidad de crucero en, prácticamente, todos los países del mundo. Cada vez son más los ejecutivos estatales que regulan la materia, y que ven en este sector una actividad económica que puede redundar muy positivamente en las arcas gubernamentales. Lo que antes, en algunos territorios, se consideraba un mero atractivo para turistas, se ha convertido en una partida crematística a tener muy en cuenta. En este razonamiento estriba la decisión del Gobierno de Nicaragua de retirar las competencias sobre el juego que ostentaba el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) y entregárselas al Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Para ello están trabajando en la reforma de la Ley de Control y Regulación de Casinos. Además del traspaso de poderes, la variación legislativa conllevará la creación del Consejo de Control de Casinos. Algo similar a la Comisión Nacional de Juegos y Sorteos que emanará de la nueva ley mexicana.

Este consejo lo formarán la Dirección General de Ingresos (DGI), la Unidad de Análisis Financiero y la Policía Nacional. Sus obligaciones básicas serán las de supervisar la oferta de juegos, las reglas de los mismos y el cumplimiento fiscal. Corresponderán, directamente, al Ministerio de Hacienda, las decisiones acerca de las licencias para operar casinos y salas de juego.

Igualmente se formará una Oficina de Casinos y Salas de Juego, cuya función será la de vigilar la fabricación e importación de mesas de juego, tragaperras y demás elementos habituales en un casino.

Malestar en Intur por perder el control del juego

No ha sentado nada bien en el Instituto Nicaragüense de Turismo esta decisión del Gobierno de la nación. Los beneficios económicos que para ellos suponía el ejercer el control del sector eran realmente golosos. El presidente de la Comisión de Turismo, Joaquín Chamorro Barrios, aseguró que el instituto dejará de ganar alrededor de 25 millones de córdobas al año (unos 750.000 euros). Desde el equipo gubernamental apuntaron que estos cambios no conllevarán “ninguna afectación presupuestaria”.

Parece lógico (volviendo a lo expresado en el primer párrafo) que un sector como el del juego, que en muchos países genera ingentes cantidades de dinero, esté gestionado por el Ministerio de Hacienda y deje de concebirse como un simple ocio propio del turismo. Es el primer paso, además, para prevenir que, cuando se convierta en un elemento económico de peso, aparezcan corruptelas e ilícitas actividades como, por ejemplo, las que se tratan de evitar en Panamá o Chile.