Cort sospecha de que Bingo Teatro Balear hace obras sin licencia

Cort sospecha de que Bingo Teatro Balear hace obras sin licencia

Publicado el 06/03/15 - por Óscar F. Civieta

Desde el Ayuntamiento de Palma creen que siguen trabajando en el casino. El propietario prohibió la entrada a los técnicos municipales, “y eso da que pensar”.

Cuando en enero de 2014 el Ayuntamiento de Palma denegó la licencia al Bingo Teatro Balear para convertirse en el segundo casino de Mallorca (después de que el Govern se la concediera en noviembre de 2013), ya se podía vislumbrar que el asunto no iba a tener fácil solución. Más de un año después nada ha mejorado. Todo lo contrario. El caso está aún más intrincado y las posturas realmente distantes. Lo último es que el Ayuntamiento de Palma se personará en el Juzgado porque tienen consistentes sospechas de que las obras continúan a pesar de carecer del permiso de instalación.

El capítulo final (de momento) de esta historia interminable se dibuja con los técnicos municipales y los miembros de la Patrulla Verde a las puertas del Bingo Teatro Balear, donde pretendían entrar para comprobar que las obras se habían paralizado. Sin embargo, el propietario del casino les denegó el acceso. Algo que, como señaló el portavoz del consistorio isleño, Julio Martínez, “da que pensar”.

Aseguró también el vocero que los técnicos escucharon ruidos sospechosos en el interior “que hacen indicar que las obas continúan incluso estando el local precintado”. Con esta situación, Cort decidió personarse y defenderse ante el recurso interpuesto por Casino Teatro Balear por la denegación del permiso de instalación.

Como ya se ha repetido en varias ocasiones, Martínez recordó que la decisión de no conceder la licencia no tiene ningún tinte político, sino que, únicamente, se está cumpliendo con la ordenanza municipal que impide la construcción de salas de juego de más de 300 metros (la planificada tiene 1.400) en el Casco Histórico de Mallorca.

Pero la razón esgrimida, por obvia que parezca, no convence a los propietarios del Bingo Teatro Balear. No se debe olvidar, por otra parte, que una de las razones de que el asunto se esté enmarañando significativamente fue que la Consejería de Economía y Competitividad del Gobierno de Baleares sí autorizó, en primera instancia, la instalación de este segundo casino de Mallorca. Dos meses después fue denegada por el Ayuntamiento de Palma. Ambas instituciones son del Partido Popular (PP).

La sucesión de denuncias alrededor del Casino Teatro Balear

No es buen momento para el sector del juego en Baleares. Desde el primer momento el asunto del segundo casino de Mallorca ha tenido mucho más que ver con los juzgados que con mesas de poker o blackjack. La primera visita a los Tribunales la hicieron los perdedores después de que el Govern diera como ganador del concurso al Bingo Teatro Balear, propiedad de Eusebio Cano. Ulteriormente, el cruce de recursos se ha sucedido con asiduidad por la negativa de los propietarios del casino a aceptar la resolución municipal.

Los futuros crupier ya están preparados para trabajar

En todos estos asuntos, que se dirimen en las grandes esferas y en las plantas altas de los edificios, hay siempre unos perjudicados de los que nadie se acuerda: los trabajadores; en este caso, los que iban a ser trabajadores.

A pesar de la denegación de la licencia, el Bingo Teatro Balear comenzó un curso de formación para los futuros crupier. Enseñanza que terminó a finales del pasado mes de enero tras 700 horas de clase. Con ellos, sumados a los camareros, cocineros, personal de limpieza y conserjes, entre otros, se pensaba completar la plantilla de 176 personas.

Casi dos centenares de hombres y mujeres que ansían ocupar ese puesto de trabajo para el que se han estado preparando. Que henchidos de ilusión por encontrar un empleo aprendieron cada día, para, ahora, darse de bruces contra esta malvada incertidumbre.

La formación, por cierto, la dio el Bingo Teatro Balear con la estrecha colaboración del Servei d’Ocupació del Govern de les Illes Balears (SOIB). Del PP. Como el Ayuntamiento que deniega la licencia. A veces conviene repetirlo.