Cómo jugar Blackjack
El blackjack es muy fácil de entender ya que el objetivo siempre será alcanzar 21 puntos en total o quedarse lo más cerca posible, siempre y cuando no se supere esta cantidad.
En el blackjack pueden jugar varias personas a la vez, pero al contrario que ocurre en el poker, estas no se enfrentan entre sí, sino que lo hacen contra el crupier. Siempre hay que observar la carta que muestra el crupier para adecuar el juego a esta y conseguir la victoria.
Para jugar al blackjack es necesario saber sumar, teniendo en cuenta que siempre que el jugador se pase de 21, el dinero de la apuesta es para el casino independientemente de las cartas que tenga el crupier.
La forma de jugar del crupier está predeterminada en todos los casinos. En la mayoría de los casos este tiene que pedir siempre carta hasta que llegue a 16, estando obligado a plantarse si la suma de sus cartas es 17 o superior.
Para conseguir la mejor jugada posible, el jugador puede plantarse o pedir otra carta. Si el jugador está conforme con su jugada o cree que otra carta le haría pasarse este se plantaría, mientras que si cree que otro naipe le mejoraría la jugada es conveniente que lo pida.
El jugador puede realizar además varios movimientos tras recibir sus primeras cartas, pudiendo doblar la apuesta o separar sus cartas.
Tras recibir las dos primeras cartas, el jugador puede doblar su apuesta. Para doblar la apuesta se solicita una tercera carta, de forma que ningún jugador puede doblar al plantarse.
En algunos casinos solo es posible doblar la apuesta si las dos primeras cartas suman 9, 10 u 11 puntos, por lo que es conveniente leer las reglas específicas de la mesa en la que se juegue para saber cuándo se puede doblar la apuesta.
Si las dos primeras cartas que recibe el jugador tienen el mismo valor, este puede separarlas para jugar dos manos diferentes. Al separar se realiza una apuesta más con el mismo valor que la primera para que ambas manos tengan el mismo dinero en juego.
Algunos casinos ofrecen también la posibilidad de pagar un seguro o de rendirse, aunque en la mayoría de ellos, estas jugadas no son posibles.
En caso de que la primera carta del crupier sea un As, el jugador podría pagar un seguro hasta la mitad de la apuesta inicial. Si el crupier consigue Blackjack se ganaría el doble del seguro pagado por lo que se recuperaría la apuesta inicial.
El jugador también se puede rendir si al recibir sus dos primeras cartas observa que es prácticamente imposible ganar al crupier recuperando la mitad del dinero de su apuesta, aunque en la actualidad son muy pocas las mesas de Blackjack que permiten esta opción.

