Poco podía suponer Richard Strauss que su drama musical Salomé, que se estrenó en Diciembre de 1905, sería actualidad debido a la nueva perspectiva y al lugar donde se ha estrenado esta nueva performance.
Esta obra está inspirada en la obra homónima de Oscar Wilde, que a su vez está basada en el pasaje de la Biblia que relata las desventuras de la princesa Salomé y San Juan Bautista. Estos dos personajes se debaten entre la libertad sexual de la princesa y la integridad del santo. Al final, como no podía ser de otra forma, se desencadena el drama, que no vamos a desvelar por si alguien no conoce el desenlace y desea experimentar el placer de asistir a un espectáculo de este tipo.
A pesar de que esta obra en la época de su estreno ya fue considerada como transgresora y revolucionaria del marco teatral coetáneo, en la actualidad se ha realizado una visión aún más innovadora del panorama operístico clásico, ya que se ha trasladado al hall de la sala acorazada de uno de los muchos casinos de Las Vegas, entre máquinas tragaperras y mesas de blackjack. Para mantener la esencia del drama de Oscar Wilde, el vestuario es egipcio y romano, con sus correspondientes desnudos.
En un principio, Strauss quiso retratar el ambiente de lujo y cierto vicio que se vivía en los tiempos en los que se ambienta la obra, y encontramos que es perfecto el escenario que se ha escogido y el paralelismo simbólico que se establece entre la ciudad llamada del pecado en la que se puede alquilar de todo lo que podamos imaginar.
Este montaje se representará hasta el día 28 de Abril en el Teatro Real de Madrid, interpretado por 94 músicos de la Orquesta Titular del Teatro Real bajo la dirección de Jesús López Cobos, lo que siempre es garantía de éxito, y a esto se une el equilibrio musical y visual que imprime la obra en sí misma y el entorno elegido. Con estas características, prevemos que va a ser un éxito y una revelación en esta temporada, y la recomendamos desde aquí encarecidamente.
